top of page

Cómo convertir una operación manual en un flujo digital

Foto del escritor: Editorial
Editorial
19 ago
5 min de lectura
Cómo convertir una operación manual en un flujo digital Revista ideas antes del código

Digitalizar una operación no significa trasladar formularios, mensajes y hojas de cálculo a una pantalla. Significa entender cómo funciona realmente el trabajo, eliminar pasos innecesarios y convertir decisiones, responsables, datos y excepciones en un flujo claro que pueda operar, crecer y medirse.


Muchas empresas llegan al desarrollo de software con una petición aparentemente sencilla: “Necesitamos una app para controlar esto”. Detrás de esa frase suele existir una operación construida durante años con WhatsApp, correos electrónicos, llamadas, archivos de Excel, documentos impresos y conocimiento que solamente algunas personas dominan. Mientras el equipo es pequeño, ese sistema puede funcionar. El problema aparece cuando crece el número de solicitudes, usuarios, responsables o decisiones y nadie puede explicar con precisión qué sucede desde que una tarea comienza hasta que termina.


Ahí empieza realmente el trabajo de diseño.


“Digitalizar un proceso desordenado no elimina el desorden: solamente consigue que ocurra más rápido.”

Puedes escuchar este artículo aquí:


Primero hay que entender la operación real

Imaginemos una empresa que administra solicitudes internas de mantenimiento. Un colaborador detecta una falla, toma una fotografía y envía un mensaje. Un supervisor recibe el reporte y decide a quién reenviarlo. Después alguien registra la información en una hoja de cálculo, mantenimiento confirma que atenderá el problema y, una vez concluido el trabajo, otra persona actualiza manualmente el archivo.


Desde afuera podría parecer un proceso sencillo. Sin embargo, cuando comenzamos a documentarlo aparecen las decisiones que realmente sostienen la operación: quién determina la prioridad, qué información debe contener el reporte, qué ocurre cuando faltan datos, cómo se diferencia una emergencia de una reparación normal, quién puede reasignar el trabajo, qué sucede si nadie responde y quién tiene autorización para cerrar definitivamente el incidente.


Estas preguntas son mucho más importantes que decidir dónde estará el botón “Crear reporte”.


El diseño de servicios utiliza herramientas como los service blueprints precisamente para representar no sólo lo que ve el usuario, sino también las acciones internas, los responsables y los procesos necesarios para que un servicio pueda funcionar. Del mismo modo, GOV.UK recomienda entender el problema completo del usuario antes de diseñar una solución específica.


La primera tarea, por tanto, no es diseñar pantallas. Es reconstruir la operación tal como sucede realmente, incluyendo atajos, decisiones informales y excepciones que quizá nunca fueron documentadas.


Revista ideas antes del código Cómo convertir una operación manual en un flujo digital

Digitalizar no significa copiar el proceso actual

Una vez entendido el funcionamiento real, llega una segunda decisión: determinar qué partes deben conservarse, cuáles necesitan modificarse y cuáles deberían desaparecer.


Muchas operaciones contienen pasos que existen únicamente por las limitaciones de las herramientas actuales. Si una persona llena un formato y después otra vuelve a capturar la misma información en Excel, el flujo digital no necesita reproducir ambas actividades. Necesita eliminar la duplicación.

Si un supervisor recibe todas las solicitudes exclusivamente para decidir a qué departamento enviarlas, quizá esa decisión pueda resolverse mediante reglas basadas en el tipo de incidencia, ubicación, especialidad o nivel de prioridad.

Si varias personas necesitan preguntar continuamente si una tarea ya terminó, probablemente el sistema necesite estados y notificaciones, no otra conversación de WhatsApp.


Digitalizar significa transformar acciones informales en una estructura comprensible de actores, datos, decisiones, reglas, responsables y estados.


Metodologías como BPMN permiten representar ese tipo de procesos de manera estructurada. No todas las empresas necesitan utilizar una notación formal, pero el principio detrás de ella resulta fundamental: un flujo debería poder entenderse sin depender de que una persona recuerde cómo funciona.


“Si un proceso depende de que alguien recuerde qué hacer, todavía no está listo para convertirse en software.”

Puedes ver este artículo aquí:


Un flujo digital se diseña alrededor de estados

Uno de los errores más frecuentes al imaginar una aplicación es comenzar por los módulos: usuarios, solicitudes, calendario, reportes, notificaciones.

Para digitalizar una operación también necesitamos pensar en estados.

En el ejemplo de mantenimiento, una solicitud podría avanzar de Registrada a Validada, después a Asignada, En proceso, Terminada y finalmente Cerrada. Cada transición representa algo que ocurrió y, posiblemente, una persona responsable de provocarlo.


Sin embargo, el proceso real rara vez sigue siempre ese recorrido ideal. Una solicitud podría quedar pendiente por falta de información, ser rechazada, cambiar de prioridad, necesitar una reasignación, esperar un material, escalarse porque nadie respondió o incluso reabrirse después de haber sido cerrada.


Esas situaciones no son anomalías que debamos resolver después del lanzamiento. Son parte del producto.


Diseñar estados obliga a responder preguntas fundamentales: quién puede cambiar una solicitud, bajo qué condiciones, qué información debe solicitarse, qué acciones deben registrarse y qué sucede cuando una tarea no avanza dentro del tiempo esperado.


La interfaz aparece después de resolver esa lógica.


Las excepciones revelan si el proceso está realmente diseñado

Es relativamente sencillo construir el recorrido ideal de una operación. El verdadero reto aparece cuando algo no ocurre como estaba planeado.


¿Qué pasa si el responsable está de vacaciones? ¿Quién recibe una solicitud urgente fuera del horario habitual? ¿Qué sucede si la información registrada es incorrecta? ¿Quién puede cancelar una tarea? ¿Qué ocurre cuando una persona rechaza una asignación? ¿Cómo se recupera un proceso detenido?

Un flujo digital robusto necesita considerar estas situaciones porque la operación cotidiana está llena de excepciones.


Cuando estas reglas quedan estructuradas, aparece además otro beneficio importante: la trazabilidad. El sistema puede registrar quién realizó una acción, cuándo ocurrió, cuánto tiempo permaneció una tarea en determinado estado, cuántas veces fue reasignada y dónde suelen aparecer los retrasos.


Entonces la aplicación deja de ser únicamente un lugar donde registrar solicitudes. Empieza a generar conocimiento sobre la propia operación.


Diseñar el flujo antes de diseñar las pantallas

Antes de entrar a wireframes, prototipos o desarrollo debería existir claridad sobre quiénes participan en la operación, qué necesita hacer cada usuario, qué información requiere cada etapa, cuáles son las reglas de negocio, qué estados existen, qué decisiones pueden automatizarse y qué excepciones requieren intervención humana.


No todo debe automatizarse.


Revista Ideas antes del código infografía Cómo convertir una operación manual en un flujo digital
Puedes descargar libremente esta infografía.

Algunas decisiones necesitan criterio humano. Otras pueden resolverse mediante reglas. Muchas simplemente necesitan información más clara para que una persona pueda decidir mejor.


El objetivo no es construir la operación con mayor cantidad de automatizaciones posibles. El objetivo es crear una operación más clara, consistente y controlable.


Por eso el diseño de un producto digital comienza mucho antes de decidir colores, componentes o pantallas. Primero necesitamos comprender qué ocurre dentro del negocio, ordenar esa lógica y transformarla en un sistema que pueda ser entendido tanto por los usuarios como por quienes posteriormente tendrán que desarrollarlo.


Una interfaz puede diseñarse rápidamente. Una operación que realmente funciona necesita criterio.


¿Cuántos procesos de tu empresa siguen dependiendo hoy de mensajes, hojas de cálculo y personas que recuerdan qué debe hacerse después?


¿Tu idea necesita más claridad antes de convertirse en código? En Sr. Zorro App Design Studio te ayudamos a definir, validar y diseñar productos digitales listos para desarrollo. Conoce más en www.srzorro.com.


Banner Ideas antes del código Promocional

Escrito por: Editorial



Fuentes

  1. GOV.UK Service Manual — Map and understand a user's whole problemhttps://www.gov.uk/service-manual/design/map-a-users-whole-problem

  2. GOV.UK Service Manual — Creating an experience maphttps://www.gov.uk/service-manual/user-research/creating-an-experience-map

  3. Nielsen Norman Group — Service Blueprints: Definitionhttps://www.nngroup.com/articles/service-blueprints-definition/

  4. Object Management Group — Business Process Model and Notation (BPMN)https://www.omg.org/bpmn/

  5. Microsoft Learn — Business process flows overviewhttps://learn.microsoft.com/en-us/power-automate/business-process-flows-overview



Comentarios


bottom of page